Teta y chancla

Que no leemos la información…. Nos quedamos solo con los titulares y algo del texto.

Una prueba maravillosa de esto es el experimento que ha realizado Antonio Javier Martín Sánchez en Linkedin, donde publicó esta foto con el siguiente texto:

Lo mejor, como siempre, ha sido la interacción de la gente y los comentarios que ha provocado.

“Tú comes, ¿no? Pues el niño también tiene sus horarios de comidas y, si no come, llora. ¿Prefieres comer mientras el niño está gritando a pleno pulmón por no comer? Yo prefiero que se saque la teta y le dé de comer, a estar una hora comiendo con la llorera del niño, porque eso sí que me pone histérica”

Y muchos más de esta índole.

Varias cosas a tener en cuenta:

Por motivos puramente de composición fotográfica, vemos la teta antes que la chancla. Las chanclas están colocadas en el tercio inferior izquierdo, que los occidentales miramos muy poco (esto son reglas de composición fotográfica). La teta llama la atención no solo porque esté centrada, sino… porque es una teta.

Nosotros, como espectadores, realizamos el recorrido visual de la teta al niño y a la cara de la mujer.

Después de esto, leemos el texto. Naturalmente, después de “Ya se que algunos saldrán a defenderla…“, nos indignamos (aún creyendo que está criticando el acto de amamantar en público) y dejamos de leer para proceder a nuestra tarea preferida: TROLEAR al que ha escrito.

La mayoría de la gente no lee hasta el final. ¿Falta de tiempo?¿Impaciencia?¿La indignación nos hace no querer seguir leyendo?

Es interesantísimo y ojalá encuentre un estudio serio sobre esto (porque seguro que lo hay)

En El libro blanco de la información 2017 y sus conclusiones de la Asociación de Medios de Información, ya se avisaba de esta tendencia.

¿Has leído tú hasta el final? ¿Estás aquí conmigo? Pues una confesión… Yo también pensé que hablaba de la teta.

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