La entrevista periodística, nueva versión

La entrevista periodística es uno de los formatos principales del periodismo.

Generalizando, la entrevista periodística es una conversación entre
un periodista y un personaje para obtener información y/o opinión.

Parece fácil, pero es un arte que requiere una gran preparación: el periodista debe documentarse ampliamente y preparar las preguntas, y su estilo personal (incluso sabiendo que debe estar en segundo término) marcará el éxito de audiencia.

Pero la entrevista es todavía (y lo seguirá siendo) uno de los formatos más consumidos, a pesar de encontrarnos en una época de formatos cortos y rápidos.

Famoso + secreto

No obstante, ahora estamos en una nueva versión de este género: las entrevistas de más éxito actual son aquellas en las que un famoso expone un secreto sobre sí mismo. Es la última interacción de la entrevista de perfil o de semblanza.

Si partimos de la base de que las primeras entrevistas (incluso los diálogos de Platón) eran para aprender lo que el personaje sabía sobre su campo de experiencia, en esta época de mitomanía el campo de experiencia de los entrevistados es ellos mismos. Así, encontramos que lo que la gente quiere saber de alguien es su intimidad y sus secretos.

Claro que podemos entrevistar a un físico nuclear desconocido por el público y, extrañamente, le preguntaremos sobre cuándo salió del armario. Pero si nuestro personaje es famoso (famoso por que sí, sin habilidades extra que hayan mejorado nuestra sociedad), solo podemos preguntarle por su intimidad. Eso es lo único que interesa sobre él o ella.

No todas las “entrevistas de perfil” son para que el periodista comprometa al entrevistado a revelar secretos jugosos. No… Uno puede repasar la vida y obra de alguien sin buscar el morbo. Pero, evidentemente, tendrá menos audiencia. La gente no comentará la jugada en el café de la mañana siguiente.

“¿Viste la entrevista al Rey emerito, Don Juan Carlos?”

“Sí, pero no dijo nada… Ni le preguntaron por Noos ni nada…”

Desvelando secretos

Lady Diana,1995, Martin Bashir
Lady Diana, 1995, Martin Bashir

Desentrañar secretos y trapos sucios hace que una entrevista entre en el rango de las “más vistas de la historia”.

Entrevistas como la famosa Nixon Vs Frost, donde el periodista le arrancó una confesión de culpabilidad al presidente de Estados Unidos.

O cuando Lady Diana de Gales le dijo a Martin Bashir que “somos 3 en esta relación”… Y luego su hijo con Meghan Markle ante la famosa Oprah Winfrey, revelando que la Corona Británica tenía miedo del color de piel que podía tener su bebé…

O Jordi Évole arrancando al Papa que los niños homosexuales deberían ir al psicólogo….

Estas cosas son lo que la audiencia quiere del personaje: intimidad y resbalones.

¿Les damos lo que quieren?

La audiencia demanda lo que necesita o quiere saber, así que parte de la documentación que el periodista hace hoy en día es prestar atención a las redes y captar el sentimiento general del personaje: lo que la gente le preguntaría.

Aquí el periodista debe ser el portavoz de la audiencia una vez más. ¿O no?

¿Debe hacerlo aunque la audiencia esté preguntando cosas que el periodista no considera importantes?¿Aunque la audiencia quiera saber cosas morbosas, anti-éticas, personales?

En este caso… ¿Tú que preguntarías? ¿Les damos lo que quieren?

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