Confiar o no en la prensa: los periodistas

Melilla ante los movimientos migratorios (III)

AVISO: Esta narración forma parte de la tesis doctoral Nacimiento y evolución de la legislación de extranjería en la prensa española: La especialización periodística como respuesta académica a la comunicación pública y al derecho a la información(Barrutia, 2017, pp. 140-151), dentro del apartado teórico Confiar o no en la prensa

La tesis, realizada por compendio de investigaciones, incluye el estudio Comunicación e inmigración: el caso de la valla de Melilla como punto de partida hacia la especialización periodística(Barrutia, 2017),lectura que recomendamos para un mejor encuadre de este post que trata sobre el ejercicio y desarrollo de la actividad periodística desde la perspectiva de la inmigración irregular. 

Para esta investigación sobre la valla de Melilla se realizaron una serie de entrevistas: a un historiador, dos periodistas con ideologías opuestas, un guardia civil y un político, todos ellos ciudadanos melillenses. Todos solicitaron permanecer en el anonimato, y así siguen para evitar posibles problemas por el simple hecho de opinar. Realizar esta investigación, pequeña y sin más intención que comprender el funcionamiento del engranaje político-mediático-social, también tuvo algún inconveniente inesperado.

En este post, disfrutamos de la visión de dos periodistas a los que llamamos Periodista 1 y Periodista 2:

Periodista 1, director de un periódico digital melillense, estuvo presente a la llegada de los inmigrantes y su intento de entrada en la ciudad por el cauce seco del río de Oro en 2012. Mientras hacía su trabajo, junto con otros compañeros, fueron dispersados por las fuerzas de seguridad (Guardia Civil y Policía Nacional) y reconducidos a una zona desde la que no se podían tomar fotografías. “Tuvimos una lucha encarnizada con la policía. Nos hacían cortes de mangas, los muy gilipollas, con su mosqueo, porque dicen que no pueden actuar como deberían actuar. Y yo digo que esa es nuestra misión. Yo entiendo que hay momentos en los que ellos se tienen que defender, tanto unos como otros, el policía se tiene que defender del que ataca por conseguir su objetivo. Si la policía se defiende no es malo, es inevitable y lo entendemos. Nosotros evitamos esas imágenes en el periódico porque entendemos que no son buenas para la policía, entendemos que es normal en una justa proporcionalidad y defensa. Este viene y le da igual romperse una pierna o rajarse entero en la valla y le da igual matar que no, lo que quieren es quedarse y así se pueden quedar porque tiene abierto un proceso judicial. Al final, el periodista termina siendo el malo”.

Periodista 1 dice que la situación periodística es muy mala, sobre todo por la crisis económica. Un medio se mantiene por los ingresos en publicidad y es un círculo vicioso. Sin embargo, como bien explica Historiador durante su entrevista, los periódicos de Melilla están subvencionados por la Ciudad Autónoma. El director afirma que “no somos mejores ni peores por coger dinero de las instituciones. La realidad es que sí condiciona esta situación, en el momento en el que tu clientela son empresas que ponen publicidad ya estás condicionado. Pero condiciona a todo el medio, no al periodista. Es la línea editorial del medio la que condiciona al periodista. Se trata de una utopía, pero hay que acercarse al máximo. Es como el Corte Inglés. A ver quién tiene narices de poner una mala noticia del Corte Inglés. Por otra parte, yo entiendo que puede haber una autocensura por el propio miedo del periodista. Ya es la responsabilidad de cada uno, de que esa condición sea la menos posible. Las instrucciones que tienen los periodistas de mi medio es aplicar la lógica y estar lo más centrados posible. En muchas circunstancias nos acusan, pero la gente desconoce cuál es la misión del profesional de la comunicación”, dice el director del medio.

La lucha por los contenidos: empieza el mercadillo

Los periodistas, en muchas ocasiones, tienen que buscar algo que los diferencie de la competencia. Ya no solo por los beneficios económicos para el propio medio, sino como un paso adelante en una carrera profesional. Rozar la guerrilla no es algo complicado si la labor informativa no se lleva con cautela. “Los inmigrantes aquí son un tema muy normal. No en la medida de octubre, gracias a Dios, pero en verano es raro el día que no hay saltos. Una época tremenda de saltos, hace 9 años, estaba trabajando para ATLAS en una sustitución, y era dormir directamente en el coche con el cámara. Delegación solo tenía TVE y TELE 5 y en esos momentos sabes que te tienes ir a la frontera y esconderte de la Guardia Civil. Tú necesitas esas imágenes y vender esas historias. En verano la ausencia de temas es tremenda y los medios nacionales se aprovechan de esto, con la culebra informativa famosa… Y en Melilla todos los veranos tenemos eso multiplicado por cinco. En ese momento era algo distinto. Al final, por desgracia, es una pena que sea algo normal. Y a la audiencia le pasa lo mismo, yo lo veo claramente por los contadores de la web. Y las noticias de saltos de fronteras, excepto en momentos puntuales como en octubre que casi, casi tuvieron una batalla campal, con ese grupo innumerable de subsaharianos…”, aclara Periodista 1, directo del medio.

Periodista 1, por otro lado, explica cómo en la llegada de inmigrantes del mes de octubre a Melilla, muchos subsaharianos “se tiraban al suelo justo después de mostrar una actitud violenta. Se tiraron un ratazo, como media hora o así en esa actitud y algunos de ellos se desmayaban quizá para dar más pena, en algunos aspectos, o como autodefensa…. Sorprende ser testigo del tema. Si hace un momento te hemos visto dándote golpes en el pecho, ¿¿cómo ahora estás medio muerto?? En uno de los casos nos asustamos porque pensábamos que uno se había muerto. No lo sabes y no tienes manera de saberlo. Y ni los propios policías lo saben. Aprenden a echar espuma por la boca para impresionar. Luego se pasan la vida acojonados, no se atreven a salir del CETI por si los deportan”, explica el director del periódico digital.

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“El periodismo aquí es el anti periodismo”

Respecto a cómo funcionan los medios de comunicación melillenses, Periodista 2 tiene una opinión muy clara: “en una ciudad donde hay solo un cine, con una sola sala y 34 gimnasios, se puede entender que no hay ambiciones. Y esa no ambición se plasma en los medios de comunicación”. El sometimiento por parte de la Delegación sale a la luz en seguida, “no se pueden producir temas propios. El periodismo aquí es el anti periodismo, como ciudad no genera noticias, no tiene vida social, no tiene ocio, ni ocio alternativo, tiene mucha población transeúnte, la población es cambiante… la gran suerte de Melilla informativamente hablando es que es una ciudad fronteriza, pero el periodismo de aquí es localista, interesa mucho el periodismo de politicucho barato que ocupan un 2×5 o una doble. Y luego hay temas como los asaltos a la valla o que tengamos un helicóptero todos los días sobrevolando nuestras cabezas que no son publicables y que si se publican no hay un seguimiento. Y no hay periodismo transfronterizo, cuando hay algo de Marruecos es porque se publica a nivel nacional y se hace por y para España y eso es terrible. La frontera parece un muro, pero es solo un paso de unión y el periodismo tiene que construir puentes y que se unan en un interés mutuo. No solo nos debe interesar cuándo se bloquea la frontera”. 

Periodista 2 admite que la información se bloquea. “La Ciudad Autónoma subvenciona, pero es una subvención encubierta. Si me tratas mal, tardo en pagarte y estoy ahogándote un poco. Pero, sobre todo, lo que hay en Melilla es autocensura, hay mucho medio a quedarse sin trabajo y a los reproches sociales y políticos, a los reproches por parte de la Ciudad Autónoma. Autocensura por parte del periodista y por parte del medio. Los medios locales son un brazo informativo del poder local”, deja claro el comunicador.

El bloqueo informativo

Periodista 2 habla de control por parte del Gobierno y parte de esa cuerda corta consiste en el silencio por parte de la Delegación. “Hay veces que te enteras de un salto y llamas a la Delegación para contrastar de información y te dice la chica de prensa que no sabe nada de la noticia y con lo que tú le cuentas ella hace una nota de prensa y la envía. Pero la Delegación intenta retener la información para que no se sepa que hay llegada de inmigrantes. Si yo fuese un lector no-periodista diría que hay manipulación, pero aquí está más que asumido. Melilla es una especie de feudo con su cortijo, con el dueño de la finca, los cazadores, sus perros cortijeros, con todo. Y, o entras por el aro, o no tienes cabida. Y aquí, el que tú crees que es igual que tú porque lleva aquí toda la vida, no son iguales porque no tiene papeles. Y aquí no importa tener que pagar 20.000€ de indemnización para despedir a alguien que no encaja con la política. A mí me nombraron redactor jefe en (un periódico local) y no tenía libertad de escribir en local, y luego me hicieron la vida imposible hasta que me fui”.

De nuevo surge el tema de cómo tratan a los periodistas las fuerzas de seguridad. Periodista 2 asegura que le han detenido “mañanas enteras que ha habido saltos” y en otras ocasiones le han retenido de manera ilegal en el calabozo y le han confiscado la tarjeta de memoria de la cámara de fotos, según la Guardia Civil por “órdenes de la Delegación de Gobierno”. “Si hay un salto y alguien llama a la prensa y nos dejan trabajar, perfecto; si hay un salto, nadie llama pero nos enteramos y nos dejan trabajar, perfecto; pero si hay un salto y no nos dejan trabajar eso está mal. Y esto pasa con todo lo que lleva la Delegación, con AENA, Puerto… hay un secretismo exagerado”, dice el periodista. “Esto es un enclave, un cuadrado de tres por doce, y si alguien entra importa porque mueve a mucha gente y porque interesa económicamente. La inmigración no es un problema, la inmigración ilegal es un problema, incluso para el propio inmigrante. Y esto es un negociazo, el CETI es un negociazo, cuántas personas hay ahí directa e indirectamente”, dice el entrevistado. 

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Hablar con quien no debes: llega la secreta (por llamarles de alguna manera)

Es preciso señalar que durante mi entrevista con Periodista 2, un coche paró a nuestro lado y tomó un par de fotografías. El periodista me explicó que era la Guardia Civil, “se supone que de incógnito, pero esto es muy pequeño”, y me advirtió que me seguiría un coche marca Peugeot, color blanco. Y así fue, hasta que tuvo lugar la entrevista con el guardia civil, quien nada más abrirme la puerta preguntó “en qué lío andas metida”. Días más tarde, fue necesario mandarle a la Guardia Civil todos los datos de esta tesis doctoral (índice, pago de matrícula, descripción, objetivos…), pues pensaban que estas entrevistas y estas visitas a la prensa tenían relación con futuros posibles saltos y su cobertura.

Sin duda toda una experiencia. Y sin duda reveladora.

Te recordamos que esto es parte de una saga llamada Confiar o no en la prensa. No te pierdas el resto de entradas.

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