Confiar o no en la prensa: el político

Melilla ante los movimientos migratorios (II)

AVISO: Esta narración forma parte de la tesis doctoral Nacimiento y evolución de la legislación de extranjería en la prensa española: La especialización periodística como respuesta académica a la comunicación pública y al derecho a la información(Barrutia, 2017, pp. 140-151), dentro del apartado teórico Confiar o no en la prensa.  La tesis, realizada por compendio de investigaciones, incluye el estudio Comunicación e inmigración: el caso de la valla de Melilla como punto de partida hacia la especialización periodística (Barrutia, 2017), lectura que recomendamos para un mejor encuadre de este post que trata sobre el ejercicio y desarrollo de la actividad periodística desde la perspectiva de la inmigración irregular.  

Para esta investigación sobre la valla de Melilla se realizaron una serie de entrevistas: a un historiador, dos periodistas con ideologías opuestas, un guardia civil y un político, todos ellos ciudadanos melillenses. Todos solicitaron permanecer en el anonimato, y así siguen para evitar posibles problemas por el simple hecho de opinar. Realizar esta investigación, pequeña y sin más intención que comprender el funcionamiento del engranaje político-mediático-social, también tuvo algún inconveniente inesperado.

En este post, disfrutamos de la visión del político:

Un líder político de Melilla, al que llamaremos Político, ve el fenómeno de la inmigración desde un prisma diferente. En ningún momento contestó a las preguntas formuladas, sino que presentó su discurso tal cual lo conoce sin importarle la relación con el punto de partida. “La inmigración. ¿Qué es la inmigración? Es que la última reforma política de la Ley de Extranjería no nos parece una medida muy acertada en tanto en que la migración siempre se produce por problemas económicos y no porque alguien quiere migrar estando bien. El inmigrante en sí está necesitado, con poder adquisitivo bajo, hace que sus sentimientos se coticen en bolsa. Porque es así. Es el gran problema de la inmigración, que el ser humano no se valora en las sociedades desarrolladas. Y las conclusiones, al partir de una base errónea, son equivocadas. En Melilla hemos asumido que no existe otro futuro que colocar una valla de seis metros e impedir, no ya a los animales, que no se lo impedimos, sino a los seres humanos, que pasen. Los animales pueden pasar, pero las personas no. Y eso dice mucho”, arranca el líder.

Cada vez que se comienza a hablar de la valla de Melilla, la respuesta por parte del entrevistado es que para qué se necesita esa separación. Pero no responde con claridad a si él, si llegara al poder, quitaría o no la valla. “En los temas prioritarios de la raza humana, la hambruna, la explotación infantil… no se consiguen soluciones con vallas. Tampoco hoy con el 0,7 y mañana ya veremos, este año, no, porque el sistema de bienestar está amenazado. Muchos seres humanos están amenazados por faltar productos de primera necesidad. En Holanda, uno de los productos más apetecibles del mercado exterior es la mantequilla holandesa, pues la sobreexplotación de la mantequilla holandesa es reciclada dándole pasto a las vacas. Por poner otro ejemplo, una vacuna cuesta 30 céntimos y estamos todavía pensando en no sé qué. El ser humano está enfermo. No tiene la condición de ser humano, luego las nacionalidades, los localismos, la cultura… todo viene después de admitir que uno es ser humano. Y eso no se puede perder ni por política ni por religión. Y los medios de comunicación tienen estas frases determinadas para llevar al ciudadano de a pie a unas conclusiones, como que no podemos poner en peligro nuestro sistema de bienestar y que llevan a la razón a una esquina equivocada”. Pero, ¿la valla sobra entonces?, se repite la pregunta: silencio absoluto y como respuesta el líder da el primer aviso de abandonar la entrevista.

El reparto de la riqueza

Político explica que las migraciones se producen de Sur a Norte y que cuando las migraciones se inviertan “por las catástrofes naturales, nadie del Norte puede decir que no hay derecho de ir al Sur. Y ahora, las catástrofes están pasando en el Sur y el Norte tiene que abrir sus puertas, no físicas, sino en replantearse todo el sistema de la globalización. Y el primero Felipe González, defensor de la globalización, que se olvida de la principal pregunta, la de cómo dar respuesta a la hambruna, con inversión en armas y no en desarrollo”. Y llegados a este punto se califica a los medios de comunicación como “cómplices de la masa, que orienta sus apetencias a una parte. Y la Ley de Extranjería en parte ha sido cambiada por esto, porque no se cambia en términos humanitarios y el sistema de bienestar se cree amenazado. En Melilla conviven el Norte con el Sur, en la ciudad donde más paro hay, pero no se dice, y donde la diferencia del poder adquisitivo entre un lado de la valla y en otro es más alto que el de México con el Estados Unidos. Y una convivencia mantenida no sé cómo, será por la Gracia del Cielo. Al vivir en una sociedad enferma uno no deja de estar enfermo. Y la valla, desde la condición de ser humano, no hay razón para mantenerla. Desde la condición de ciudadano, de melillita, de amenaza, de defensa, de que no cabemos todos… pues hay que mantenerla, pero uno no repara en pensar que las vallas frenan las políticas de desarrollo”, dice el político.

El veredicto final

Al preguntar de nuevo si, entonces, la valla sobra, el político dice “tú vas de lista”, se levanta y se va sin pagar su café. Fue su respuesta más concreta y sincera en los menos de veinte minutos que estuvimos reunidos.

Puedes leer la investigación aquí: https://idus.us.es/bitstream/handle/11441/89711/Pages%20from%20978-84-946978-9-0-4.pdf?sequence=1&isAllowed=y

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